Los datos obtenidos demuestran que un 6,5% de los estudiantes son víctimas frecuentes de acoso escolar y un 8% son hostigadores.
Con respecto a las formas en las que se produce el maltrato, en un 24,5% de los casos, el maltrato se vuelve físico, en un 46,5% de los casos, el maltrato es verbal (mediante insultos, amenazas, sobrenombres ofensivos) y el 25% restante incluye diversas formas de rechazo, como el aislamiento social más conocido como "hacerle el vacío a una persona" o "no le hables a fulanito".
Con respecto a los lugares dentro del instituto donde se desarrolla este fenómeno, los porcentajes obtenidos demustran que el lugar donde se desarrolla con mayor frecuencia el fenómeno Bullying es el patio (60%), seguido por el salón de clase (25%) y los pasillos (8,5%).
La violencia estudiantil no solo es causada por los alumnos, los docentes parecen tener un gran protagonismo. Según la información brindada por 133 docentes de 60 centros educativos primaros, secundarios y técnicos del Uruguay, tanto públicos como privados, el 41% de los docentes tiene colegas que hostigan con frecuencia a sus alumnos.
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Opinión Personal.
En mi opinión los docentes influyen mucho en el desarrollo de esta problemática, sea de forma consciente o inconsciente. Muchas veces algunos profesores creen que para hacer más amena la clase es divertido hacer ciertas bromas sobre los estudiantes o deschabar en voz alta algún secreto de esos que se escriben en papelitos. Si bien este comportamiento no parece tan ofensivo, lo que dijo el profesor sobre ese alumno y lo que escribió en el papelito esa alumna son datos que los compañeros intimidadores de la clase no pasan por alto. Estos casos son en los que a mi entender, los profesores participan de forma consciente. Por otra parte están aquellos casos de maestros o profesores que luchan por mantener a la clase atenta y de tan ignorados o cansados que se sienten, pasan por alto cualquier tipo de burla, comentario ofensivo o molestia que se desarrolla en la clase. Cuando digo "pasan por alto" me refiero a que ni siquiera logran verlo, siendo incapaces de accionar para poner órden. En estos casos, los docentes participan de forma inconsciente, contribuyen a que ese tipo de situaciones se sigan generando porque no ponen la atención suficiente. Aquellos profesores que siendo testigos de ese tipo de situaciones, deciden no hacer nada al respecto, ni siquiera dar un llamado de atención, también contribuyen de forma consciente a que ese o esos estudiantes continúen recibiendo el maltrato por parte de sus compañeros. Probablemente, esta sea la postura más habitual del docente frente al Bullying, el "yo no vi nada raro".
El sitio Espacio Todo Bien ofrece una guía muy útil para los docentes sobre las distintas situaciones a las que deberían estar atentos:
- Las relaciones entre los alumnos, especialmente en el patio y los corredores.
- Los "billetitos", escrituras en el pizarrón y pintadas en paredes y demás.
- La no participación habitual de algún/os alumno/s en las tareas cooperativas.
- El aislamiento parcial o total de algún alumno del resto del grupo.
- Evidencias físicas de violencia como moretones, rasguños, cortadas, etc.
- La aparición de comportamientos no habituales, así como la tristeza sostenida en el tiempo. o la poca comunicación, en alumnos en los que este tipo de conductas no eran frecuentes.
- El ausentismo reiterado de un alumno en particular, especialmente si se "retea solo".
- Los alumnos que por una u otra razón "son diferentes".
- Los alumnos que se quejan de forma reiterada.
- Trabajos presentados por equipos "poco creíbles", es decir grupos de alumnos que se sabe no suelen trabajar juntos.
- Los comentarios despectivos realizados en clase respecto a otro compañero, a viva o baja voz.
- Manifestaciones somáticas reiteradas de algún alumno: dolor de cabeza, de estómago o de otro tipo.
- Reacciones extrañas o excesos de ira.
- Alteraciones del rendimiento académico.
- Pérdidas de atención y concentración.
- Comentarios de los padres.
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